10.28.2011

058 - gracia barata


se vuelve barata la fe cuando no confronta, no incomoda, ni rasguña la conciencia.

los líos vienen y en la fe cristiana abundan. Hay a quienes le caen y otros lo buscan, pero el objetivo está claro: pasar de ser un pecador a ser un discípulo de Jesús y Dietrich Bonhoeffer lo asumió. en 1933, antes que el tirano de Hitler ocupara el pináculo del poder, Bonhoeffer, un joven ministro luterano, doctorado apenas a sus 21 añitos se despachaba en sus transmisiones radiales al puro estilo Juan el Bautista, denunciando los atropellos y barbaridades de un gobierno dictador y déspota que coqueteaba con la sombra nazi, los que a la larga, se bajaron a más de seis millones de judíos.

su papel de profeta incómodo lo ponía al filo de la cornisa. de hecho, se jugaba la cabeza a diario. apenas dos años después, era líder de un seminario protestante underground con más de veinte jóvenes seminaristas enlistados, una especie de monasterio subte que fue cerrado más tarde por la Gestapo.

ya para 1939, Reinhold Niebuhr se las ingenió para que el catódico joven Dietrich, cruzara el charco del Atlántico y fuera a parar sano y salvo a los Estados Unidos, donde sucedió todo lo contrario a lo planeado. cada minuto se le hacía eterno y sus ojos no pegaron el sueño, muy angustiado lejos del lugar de su llamado. la segunda guerra mundial se cernía y Bonhoeffer suicidamente decidió regresar... y regresó. Ignorando olímpicamente las voces de advertencia, su amor por su rebaño y su bien puesta fe pudo más y lo trajo de vuelta a tierras germanas. no creía en una gracia misia, sino en una costosa, una que le dictaba su manifiesto interno de esclavo de Cristo que era necesario sufrir por Cristo al lado de sus ovejas en medio de las bombas. las palabras de Pablo copaban su pensamiento: “y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3.12). él mismo lo dijo cada vez que le miraban: “cuando Cristo llama a un hombre, le ofrece a venir y morir.” si sobrevivía, sería un aprobado ministro de Jesucristo post guerra.

le vetaron abrir la boca, pero fiel y obediente a su llamado divino se internó en la clandestinidad para continuar con su obra. durante la Segunda Guerra Mundial, Bonhoeffer fue una diminuta piedra en el zapato del nazismo desde la Iglesia de la Confesión (pequeña congregación), oponiéndose a las políticas antisemitas de Hitler contra los judíos. apenas la mente maquiavélica nazi se tomó un respiro, le inventaron cargos (tal como hicieron con su Señor). lo detuvieron en abril de 1943, mientras laburaba en el Proyecto 7, obra que ayudaba a los judíos a refugiarse en Suiza. el cargo criminal: conspiración para asesinar a Hitler con fecha del 20 de julio de 1944. Bonhoeffer fue acusado debido a sus nexos con los conspiradores, algunos de ellos familiares suyos, como su tío, el comandante de la ciudad de Berlín, Paul von Hase, ejecutado 19 días después.

los dos últimos años de su vida en una fría celda de la cárcel de Tegel, en Berlín, mientras esperaba sentencia, volcó sus rodillas a la oración y sus manos a la escritura, porque los barrotes ni cualquier otra oposición detiene a un “separado” del cielo, a un calcador de Jesús. su compromiso cristiano lo plasmó en dos manuscritos llamados “Ética” (1949), y “Resistencia y Sumisión. Cartas y apuntes desde el cautiverio” (1951), que cruzaron las rejas por contrabando y más tarde publicados. estas cartas eran dinamita para el establishment religioso. según Bonhoeffer, la religión como sistema institucionalizado mataba a palos a la fe auténtica y pura. ¿alguien puede decir lo contrario hoy?

trasladado en el mes de abril de 1945 al campo de concentración de Flossenbürg, el día 8, una corte marcial lo condenó a la horca junto a su cuñado Hans von Dohnanyi. ese mismo día dirigió su última predica a los presos. un día después, Bonhoeffer estaba desnudó a merced del cadalso. el doctor del campo describió el momento: "se arrodilló a orar antes de subir los escalones del cadalso, valiente y sereno. en los cincuenta años que he trabajado como doctor nunca vi morir un hombre tan entregado a la voluntad de Dios". estaba a un paso de la muerte, esa puerta bendita que nos abre paso por fin, a la vida eterna. Estaba listo, y así lo dijo: "este es el fin; para mí el principio de la vida". el 9 de abril de 1945, Dietrich Bonhoeffer murió ahorcado, y su novia Maria von Wedemeyer lo lloró como se lloran a los héroes de la fe.

ya en su obra clásica “El Costo del Discipulado” de 1937, basada en el Sermón del Monte (Mateo 5) y Mateo 9.35 al 10.42, Dietrich aguza arduamente la fe legalista, complaciente, abstracta y falsa con el verdadero compromiso que exige seguir a Jesús. “la gracia barata es el enemigo mortal de la iglesia. La gracia barata es la predicación del perdón sin requerir arrepentimiento, el bautismo sin la disciplina de la iglesia, la comunión sin la confesión, la absolución sin la confesión personal. la gracia barata es la gracia sin discipulado, la gracia sin la cruz, la gracia sin Jesucristo, vivo y encarnado." Más claro que el agua.

bueno, confrontemos: la fe se vuelve barata cuando se te ofrece como si fuera un producto de consumo, tanto que no te incomoda, ni te rasguña la conciencia, solo te emociona. la fe se abarata cuando tu conocimiento intelectual de la doctrina de Dios es más grande que tu transformación de vida. es tan barata que tu oración del pecador supera a los frutos dignos de arrepentimiento como evidencia de tu nuevo nacimiento. es cuando quieres ser salvo, sin ser discipulado ni discípulo de Cristo. quieres a Jesús como Salvador, como 911, pero no lo quieres como Señor. quieres amor y gracia pero no disciplina. ¡dura realidad!

un "cristianismo" sin Cristo, sin cruz y sin sangre, se convierte en un formato gospel de aniquilamiento masivo donde muchos entran a la iglesia pero pocos hallan el Camino. Dietrich Bonhoeffer halló el Camino. asegúrate de haberlo hallado tú también.

Mateo 7.13-14
“entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

bendiciones totales!

el zetta

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